En enero de 1710, poco antes de la primera visita de Händel a Londres con ocasión del estreno de su Rinaldo, el Queen's Theatre en Haymarket ponía en escena la reposición de la centenaria comedia de Ben Jonson, The Alchimist, con una preciosa música incidental, con una obertura, un preludio y siete números de danza, cuyo autor no constaba en los cartelones a la puerta del teatro. Tanto la obertura como las siete danzas estaban tomados de Rodrigo, ópera estrenada en Florencia tres años antes.Aquella primavera salió a la venta la partitura de la música incidental, sin que constase autoría alguna. Signo evidente del éxito que tuvo esta música luminosa, del cual ningún beneficio obtuvo Händel quien, según las leyes de la época, pocas posibilidades tenía de perseguir judicialmente a los piratas.Apollo e Dafne, una cantata italiana…
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