En una ciudad cualquiera de un futuro indeterminado, la unión de un director de orquesta creativo, un gerente genial, y una orquesta de músicos talentosos revolucionará el mundo de la música sinfónica. Y yo, entonces, podría salvarme.Interpretarán obras abarcando los estilos más dispares. Así, lo mejor del jazz, la música para el cine y el teatro, la contemporánea no onanista, la moderna sin las muletas del chim-pum, la de culturas lejanas que ya no lo serán tanto, y otras, compartirán espacio sonoro en un mismo programa con el repertorio tradicional de una orquesta que, no teman, seguirá constituyendo el eje central de su actividad. Además, todos los conciertos serán temáticos, pero sin caer en didactismos infantiles porque un auditorio no es una escuela para adultos, invitando a la reflexión o simplemente al goce lúdico. Y yo,…
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