La que es de hielo es Turandot, pero Cio-Cio San no, por Dios, no. Pero no solamente tiene Yasuko Hayashi la culpa del escaso interés de este DVD, puesto que naufraga por todas partes, salvo por una: Lorin Maazel.El director plantea desde el principio un discurso vivaz, sensual, preciso y flexible, ajustado a la evolución dramática de Madama Butterfly y perfectamente comprensible. Además, facilita con la claridad de su batuta la labor a los cantantes, por otra parte, muy por debajo de las excelencias del consagrado maestro.No contribuye al éxito la producción escenográfica de Ichiro Takada, orientalista, aburrida, aburrida y aburrida. No solamente carece de coherencia teatral, sino que naufraga en una lentitud rayana en el sopor. Los actores no están bien dirigidos y toda la fuerza dramática de la espera se diluye en la bruma de una poco…
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