Demasiada gente piensa en la música clásica como un bien a proteger, y no como en algo vivo que aun florece cada primavera (bueno, la música suele florecer en otoño-invierno que es cuando se desarrollan la mayoría de las temporadas de conciertos). Y Lamentations and Praises (2000) que se define como un 'drama litúrgico' es una muestra más de esta vitalidad. La obra es fruto de un encargo de la Haendel & Haydn Society de Boston, el propio coro Chanticleer y el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, y no es casual esta vinculación. Ninguna de estas tres instituciones considera que su función sea la de proteger y conservar un patrimonio, sino la de contribuir a que ese patrimonio sea algo presente y actual, lo que incluye tocar y cantar sus obras y las de sus contemporáneos, fomentar los estudios teóricos sobre ellos pero especialmente…
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