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Un sector de público obliga a

Redacción
8,88E-05 Alfredo Kraus sigue despertando pasiones después de muerto. La caída a última hora del tenor italiano Luciano Pavarotti, en el homenaje que esta noche le tributa el Teatro Real de Madrid, y los subsiguientes abucheos y protestas del público estuvieron a punto de obligar a la suspensión de la gala.Sólo tras el abandono de sus localidades de un sector de aficionados indignados con las ausencias y alteraciones del programa, pudo comenzar el espectáculo, media hora después de la hora prevista.La primera artista en cantar fue la soprano rumana Carmen Oprisanu, que al disponerse a interpretar el aria Parto parto ma tu ven mio, de la ópera de Mozart La clemenza di Titto, se vio sorprendida por una lluvia de programas de mano arrojados desde las localidades del sector de Paraíso del Real, entre gritos de "Kraus no se merece esto" y "Esto es una vergüenza".Al final, la soprano, consciente de que no la dejarían cantar, decidió hacer mutis por el foro.Fue el momento en que el director gerente del Teatro Real, Juan Cambreleng, se dirigió al proscenio y, provisto de un micrófono, intentó dirigirse al público, recibiendo toda clase de imprecaciones.Explicó la ausencia del tenor mejicano Ramón Vargas, por la muerte de uno de sus hijos, acaecida hace dos días. Teresa Berganza tampoco podía asistir, como era su deseo, porque el homenaje le coincidía con actuaciones en otras latitudes, según dijo.En realidad, estas ausencias ya eran conocidas, como también la de la soprano María Bayo, aquejada de gripe.Pero cuando Cambreleng hizo oficial la caída del programa de Pavarotti --"iba a tomar un avión esta tarde, en compañía de Plácido Domingo, pero llamó para decirme que estaba un poco indispuesto", alcanzó a justificar el responsable del Teatro--, el Coliseo se fue abajo entre abucheos."Que nos devuelvan el dinero", gritaban unos. Aunque lo que predominaba era la invocación de "Alfredo, Alfredo"."Lo sentimos, a veces pasan estas cosas" --se excusó Juan Cambreleng-- "pero aquel que no quiera asistir al espectáculo puede salir ordenadamente y se le devolverá el importe en taquilla".Entonces se produjeron escenas de confusión, contempladas de forma más o menos impasible por la esposa del presidente del Gobierno, José María Aznar, por el presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, y por el secretario de Estado de Cultura, Miguel Angel Cortés, entre otras autoridades. Mientras la gala seguía suspendida, el grupo de los disconformes trataba de que se le devolviera el dinero en taquilla. En un primer momento se les dijo que hasta el lunes no se realizaría esta operación."Juan Cambreleng no puede manipular a la gente de esta forma", se quejó una espectadora en esos momentos.Mientras, la gala se reanudaba y como es norma en este tipo de espectáculos, quienes habían abandonado el patio de butacas no pudieron volver a entrar.Entre gritos de "Cambreleng, dimisión", un grupo de aficionados empezó a golpear una de las puertas de acceso ante la atónita mirada del personal del Teatro, algunos de cuyos miembros advirtieron con llamar a la policía.Finalmente, la Dirección del Teatro accedió a reintegrar el importe de las localidades sin esperar un sólo minuto más.Una campaña de protestaJuan Cambreleng, consideró la posibilidad de que "una campaña en contra de esta institución" haya dirigido la protesta de un sector de público que obligó a retrasar más de media hora el inicio de la gala lírica, aunque no precisó el origen de esta supuesta campaña.Cambreleng redujo a "un 10 o un 15 por ciento" del aforo el foco de la protesta, que se manifestó a través de una lluvia de programas de mano sobre el escenario, y de gritos de "Alfredo no se merece esto", "Esto es un timo" o "Cambreleng, dimisión".Calificó el comportamiento de este sector del público como "irresponsable, frustrante y desesperanzador" y reprobó que "se haya llegado incluso a la violencia física, rompiendo varios pomos de la puerta de acceso a la sala, lo cual es impropio de personas civilizadas, y de una casa en la que debe reinar un espíritu de cultura"".La ausencia a última hora del tenor Luciano Pavarotti fue el detonante de las protestas en el Real.Cambreleng aseguró que la Dirección del coliseo "hizo todo lo posible" por que el tenor cumpliese con su compromiso.Según explicó, Pavarotti y Plácido Domingo se encontraban esta mañana en Roma, ensayando un nuevo montaje de Tosca, de Puccini. Hacia las 13.30 --señaló--, Pavarotti le avisó de una indisposición que le impediría actuar esta noche en la Gala en memoria de Kraus."Hicimos todo lo posible, incluso le pusimos un avión a su disposición, pero su estado no le permitía cantar", declaró Cambreleng, que dirigió a los descontentos la siguiente pregunta: "¿Qué hubiesen preferido, que viniese a cantar en malas condiciones?".Cambreleng anunció que la recaudación de la gala, unos 15 millones de pesetas a los que habrá que descontar el importe de las entradas devueltas por un sector del público, se destinará a una obra social de Las Palmas de Gran Canaria, "tal y como ha sido el deseo de Su Majestad la Reina Doña Sofía y de la familia de Alfredo Kraus".
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