En efecto, tras un ‘prólogo’ con un Barbero que aquí no se comentó (ni falta que hacía), la actual temporada del Liceu había empezado con varias funciones del magistral título verdiano con dos repartos, de los cuales se reseñó aquí uno (el primero se pasó por alto sobre todo por una protagonista, como mínimo, muy discutible que después canceló el mismo papel en Madrid -tuvieron suerte- ya que al parecer es muy apreciada por algún director artístico).
No pensaba asistir a ninguno de los dos repartos de esta serie final porque en un caso la protagonista del reparto objeto de crónica repetía, y en el otro había una cantante insignificante a la que ya había visto en el mismo papel en Londres y tenía bastante de estos fuegos fatuos impuestos como primeras figuras no sé cómo ni por qué o por quién y no me interesa. Esta vez fue Barcelona la…
Comentarios