Friedrich Haider (Viena, 1961) se topó con una partitura de El secreto de Susana de Ermanno Wolf-Ferrari durante una visita a una librería de segunda mano en Londres en el 2002. Sólo le bastó leer unos compases para sentirse en sus propias palabras, como si le hubiera caído un rayo. “Tuve que sentarme para absorber la música totalmente. De este estado sólo me sacó el librero cuando me informó que debía cerrar.” Son confesiones recogidas en la entrevista impresa en el programa de mano para la exhumación de Las joyas de la Madonna por la ópera de Bratislava, de la cual Haider es director musical [leer reseña]. Allí lo entrevisté horas antes de este acontecimiento.
Un papel importante en su tarea de redescubrimiento de este casi olvidado compositor germano-italiano lo ha jugado la Oviedo Filarmonía. “Una maravillosa experiencia y un proyecto…
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