En una breve conversación con el ilustre maestro, me dijo. “He dirigido y sigo haciéndolo en muchas partes y confieso que me asombra llegar puntualmente a los ensayos y encontrarme con músicos o grupos de ellos trabajando las obras del repertorio del concierto a tocar. Esto solo significa amor a la música, amor a su labor, amor al destinatario o sea al oyente, además de ser poco frecuente; la circunstancia no solamente significa lo que le digo sino que me motiva aún mas, en la conducción de una orquesta que ayudé a formar y a desarrollar en sus primeros seis años de vida; para mí que es un placer volver anualmente a Salta”. La Vocalise de Rachmaninov es una página cargada de encanto, lirismo y hasta tierna. Es una melodía famosa ejecutada por una infinita cantidad de combinaciones instrumentales y esta amplitud la coloca casi como si…
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