En su etapa media (1860-82), Brahms (Hamburgo, 7.05.1833; Viena, 3.04.1897) había desarrollado estrategias de unidad orgánica basadas en la máxima economía en el uso de motivos y la fluidez tonal. A partir de la Sinfonía en fa mayor, el compositor potencia estas ideas gracias a una creciente concisión estructural unida a una cada vez mayor libertad y riqueza de ideas que culmina en esas colosales miniaturas que son las Fantasías (1891-92) para piano y los 11 preludios corales (1896) para órgano. Estos cambios de tendencia (no tanto de estilo) son tan poderosos que han bastado para que se considere a los últimos doce años de vida de Brahms como una tercera etapa de su obra.En la 3ª Sinfonía en fa mayor, Op. 90 hay tres movimientos con forma de sonata y unas variaciones, resueltas con una asombrosa economía de medios estructurales y un…
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