Lo inesperado de la première de la nueva producción de Tristán e Isolda en Bayreuth fue que la directora de escena no salió a saludar y que hubo algunos "buh!" nada menos que para Christian Thielemann. La segunda función, siempre con la regisseur ausente, fue recibida con un aplauso sin fisuras. Con excepción del supremo Kurnewal de Iain Paterson y el excelente Marke de Georg Zeppenfeld, el reparto de cantantes podría haber sido mejor, pero de cualquier manera el nivel general fue satisfactorio. Y la regie lució como una visión polémica pero también digna y creativa. Evelyn Herlitzius (Isolda) fue contratada en el último momento después de las cancelación de Eva-Maria Westbroek anunciada en enero, y la de Anja Kampe solo cuatro semanas antes de la primera función. En la emergencia, la elección de Herlitzius es comprensible: no sólo ha…
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