Mendi Mendiyan es una ópera asombrosa y muy poco representada, una valiosa aportación de un jovencísimo Usandizaga al caudal operístico vasco, del que representa uno de sus indudables hitos. Estrenada en Bilbao en 1910 en el Teatro Campos, y no en el Arriaga o en el Coliseo Albia, como se ha llegado a leer (el Coliseo se edificó de hecho años después del estreno de la ópera), supuso un éxito clamoroso, y según las crónicas de la época (primorosamente accesibles en la web de Eresbil, Archivo Vasco de la Música) el júbilo fue tal que bilbaínos y donostiarras desplazados al estreno llegaron a vitorear recíprocamente sus respectivas ciudades. Amén.
Desde aquel estreno han transcurrido más de cien años, y Mendi Mendiyan permanece sólo como monumento musical, con lo bueno y con lo malo que ello implica. Bueno porque la obra posee una notable…
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