La Sinfónica de la Radio de Colonia y Jukka-Pekka Saraste ofrecieron en Donostia una buena Sinfonía número 7 de Bruckner. Todo fue equilibrado, todo correcto, todo claro, con un sonido precioso y unas trompas y tubas excelentes y el maestro Saraste dirigiendo con poder y precisión. Bruckner se hizo parcialmente despojado de la carga de trascendental solemnidad y evocación que normalmente le acompañan, y esa opción de aligerar su música, de aproximarla tanto al mundo de la danza mundana como a los ecos metafísicos, fue notable en el Finale, pero ya se anunció desde el Allegro inicial. En conjunto, Saraste hizo un Bruckner de arco amplio, que también abarcaba el don de la levedad, cuando tradicionalmente se ha entendido su obra como grave y densa, como un discurso introspectivo que debe analizarse en términos de analogía: Bruckner como…
Comentarios