Si ayer les contaba que Andris Nelsons ha ascendido al Olimpo de los maestros straussianos, hoy lo firmo, rubrico y signo. Su versión del Don Quijote fue arriesgadísima; pero ya se sabe que quien no arriesga no gana, y Nelsons ganó. La pieza lleva por subtítulo “Variaciones fantásticas sobre un tema de carácter caballeresco”. Pues bien, la clave de la versión de Nelsons estuvo en la palabra “fantásticas”, tomada en su sentido más auténtico, esto es, aquello propio de la fantasía. Puede que exagere, pero creo que la metáfora vale para resumir la impresión que me llevé de su interpretación: una Schéhérezade sin elementos orientales.
Los primeros dibujos de la madera anunciando el tema principal se dijeron como en un sueño, de forma vaporosa, y la extensa introducción fue profundizando en ese ambiente. Por supuesto queNelsons no le hurtó ni…
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