En contraste con el rigor poético musical de las Ifigenias, Alceste o Armida, el Orfeo y Euridice de Gluck es una creación de dos versiones vulnerables a modas y públicos diferentes. Hasta el 14 de septiembre pasado, la Royal Opera House (ROH) insistió en la versión vienesa en italiano de 1762 para mezzo en el papel protagónico y con una digresión lingüística al alemán durante la visita de la Kömische Oper de Berlin en 1989. Valió la pena, gracias a la legendaria puesta de Harry Kupfer y la actuación de Jochen Kowalski, un cantante excepcional que rechazaba el apodo de contratenor para presentarse como “contralto masculino.”
La nueva producción que acaba de abrir la temporada 2015-16 de la ROH corresponde a la versión francesa para tenor estrenada en Paris en 1774 y da la sensación de estar frente a una ópera diferente: la austeridad y…
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