“No vengo de una familia de músicos, pero mi abuelo era un gran amante de la ópera. Tal es así que poco antes de morir pidió a sus seis hijas y su hijo que le despidieran con ‘Va pensiero’.” Y es precisamente Nabucco la ópera que mi entrevistado, Gianluca Marcianò (Liguria, 1976) dirigirá en Oviedo en octubre. Con Nabucco también debutó como director de ópera en Zagreb. “Lo hice en el 2007 como reemplazo de último momento y sin ningún ensayo, y enseguida me invitaron a seguir dirigiendo allí. Es una obra monumental, directa y exigente por su variación de tiempos que hay que dominar para poder apoyar bien a los cantantes, creando espacio y hasta una cierta elegancia, aún con las repeticiones en las cabalettas.”
“Mis años en Zagreb fueron particularmente fructuosos, no sólo por la posibilidad de entrenarme con muchas obras y un excelente…
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