Aprovechando el inicio del año Corea-Francia, que festeja los ciento treinta años de relaciones diplomáticas bilaterales, el Festival de Otoño escogió a una de sus voces más aclamadas en la actualidad en el ámbito de la composición para ofrecer un retrato monográfico con orquesta. Se trata de la compositora Unsuk Chin, cuya visible carrera atesora prestigiosos premios como el Grawemeyer en 2004, siendo la segunda mujer en alzarse con él tras la hazaña pionera de Kaija Saariaho el año anterior.
Tras un cierto retraso por decisiones de última hora en la distribución de los asientos en la sala, la velada comenzó con Rocaná. En ella Chin dio ya muestras de lo cómoda que se siente con la orquesta, manejando una variada paleta de recursos sonoros. La obra, que juega con una consecución de pasajes en los que normalmente dos elementos discursivos…
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