Mientras que hoy en día, a cualquiera que oposite a una plaza de basurero municipal le someten primero a un examen psicotécnico, las orquestas, sin embargo, nos siguen contratando sin echarnos siquiera un mero vistazo a nuestros cerebros de músicos. De modo que si eres un asesino en serie, pero sabes tocar un concierto de Mozart sin arruinarle los tímpanos a nadie y llamarle "maestro" al director sin reírte, tienes un empleo garantizado en cualquier orquesta del mundo. Al menos, hasta que descuartices con un serrucho a toda la sección de trombones, el tuba incluido si practicas el ensañamiento; o en su defecto, y ya que hablamos de crímenes, hasta que prohiban a Beethoven y simpatizantes en la próxima cruzada antiterrorista.Con todos los respetos, no me cabe en la cabeza que le pidan dos dedos de cordura y tres de coeficiente intelectual…
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