Intentando desmarcarse de lo que a primera vista es otro recital mozartiano más de un barítono interesante, en las notas de entrada Christian Gerhaher explica que él mismo ha elegido el orden de los números, separados por cada uno de los cuatro movimientos de la Sinfonía en Do mayor Linz, como una reflexión en torno al significado y el concepto de amor en las óperas con libreto de Da Ponte, a las que añade La flauta mágica. Sin embargo, a pesar de haber leído las notas, personalmente no veo una plasmación directa y una secuencia dramática lógica en el disco.
Gerhaher es un buen cantante que se ha ganado el respeto de la crítica internacional, particularmente en el campo del lied. Como todos los intérpretes alemanes, considera Mozart como repertorio patrio. Sin embargo, una cosa son las óperas alemanas del genio de Salzburgo y otra las…
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