Más de veinte años de carrera se recogen en este compacto que va más allá de un recital al uso. Andrés Valero-Castells (Silla, Valencia, 1973) cuenta con la complicidad y la experiencia de un pianista que le conoce al dedillo, de ahí que no haya lugar para disquisiciones sobre quién aporta a quién, si el compositor al intérprete o el intérprete al compositor. Ambos son uno. Miguel Álvarez-Argudo, con una marcada dedicación a la pedagogía del piano contemporáneo, aporta la sensibilidad, serenidad y prestancia que estas piezas requieren.
Con acierto, él ha querido incluir el Nocturno nº 3 en mi b menor (1991-AV7), una página de juventud, que más que “excesivamente inmadura” y por tanto descatalogada, como se apunta en las notas de la carpetilla, tildaríamos de inocente. La pieza tiene haz y envés, uno suena a cajita de música, con mucha…
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