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Las ventas de casetes vírgenes caen en España un 49% en sólo dos años

didpress.com
0,0001091 Las ventas de la tradicional cinta virgen de audio han empezado a caer en picado en el mercado español. El año 2001 ha concluido con 15,8 millones de casetes despachados, una cifra que representa una caída del 31% respecto a las unidades vendidas de 2000 (22,8 millones de unidades) y de casi el 50% si las comparamos con las del año 1999 (30 millones de unidades), según un informe que presentó este miércoles la Sociedad General de Autore y Editores (SGAE) de España.El récord histórico de ventas de cintas vírgenes se registró en España en el año 1994, con 55,6 millones de unidades. Desde entonces, el descenso en este capítulo ha sido imparable.Las ventas de cintas vírgenes de este año recién concluido equivalen a 18,2 millones de horas de grabación. En consecuencia, los ingresos para autores, intérpretes y productores discográficos en concepto de copia privada se restringen a 516 millones de pesetas (3,1 millones de euros). En 1998, por ejemplo, las cantidades obtenidas en este capítulo rondaron los 1.110 millones de pesetas.Esta caída libre en la venta de casetes vírgenes coincide con el espectacular auge que están experimentando los discos grabables (CD-R). En 2001 se vendieron en España 67 millones de discos vírgenes para uso doméstico, con un incremento del 70% en comparación con el año 2000, cuando sólo se consumieron 47 millones de unidades. Las previsiones de la SGAE apuntan a que la vieja cinta analógica quede relegada a una cuota testimonial de mercado en torno al año 2006."Es evidente que el aficionado a grabar música está cambiando progresivamente al CD-R, una vez que los equipos domésticos de grabación y los propios discos se han abaratado de manera ostensible", señaló el secretario general de la Fundación Autor, Francisco Galindo.¿Qué es la copia privada?La Ley de Propiedad Intelectual, aprobada por unanimidad en el Parlamento español en 1987 (y revisada, otra vez de forma unánime, en 1995), consagra el concepto de "copia privada" en su artículo 25. En esencia, la define así:"La reproducción realizada exclusivamente para uso privado (...) originará una remuneración equitativa y única (...) para compensar los derechos de propiedad intelectual que se dejaran de percibir por razón de la expresada reproducción".Es decir, cualquier ciudadano puede realizar una copia doméstica de un disco o una película, por ejemplo, pero el legislador protege a los autores de esos originales con el establecimiento de una pequeña cuota o canon. Las tarifas que marca la Ley de Propiedad Intelectual, y que permanecen invariables desde su aprobación, son las siguientes (en lo referido a audio y vídeo): Aparatos de reproducción de fonogramas: 100 pesetas por unidad de grabación; Aparatos de reproducción de videogramas: 1.100 pesetas por unidad de grabación; Materiales de reproducción sonora: 30 pesetas por hora de grabación; Materiales de reproducción visual o audiovisual: 50 pesetas por hora de grabación.En consecuencia, los fabricantes y distribuidores de cintas de audio o cintas VHS vienen satisfaciendo regularmente esas 30 y 50 pesetas por hora. En su momento, estas empresas aseguraron que esta cuota supondría la "ruina", la "quiebra fulminante" del sector y una "importante subida de precios". Nada de ello sucedió, desde luego. Al contrario, las ventas han mantenido una saludable progresión... hasta que irrumpe, en el caso del audio, el disco grabable o CD-R.Evidentemente, la ley no hace mención explícita al CD-R, ya que este formato no existía en el momento de su redacción. Sin embargo, el texto legal sí especifica que estarán sometidos al concepto de copia privada aquellos formatos "idóneos" para la reproducción de música o imágenes. Como cualquier usuario de informática sabe, grabar música en un CD-R no sólo es posible, sino extraordinariamente sencillo. Los CD "data" o "informático" carecen de mecanismos para evitar la grabación de música. Sin ir más lejos, lo explica la misma empresa Traxdata en su página web: "Nuestro disco plateado basado en la tecnología del cambio de fase tiene la capacidad de almacenar 650MB de datos, 74 minutos de audio y más de 9 horas de audio MP3".En consecuencia, la SGAE entiende que es "de justicia elemental", en palabras de Francisco Galindo, que los discos compactos grabables devenguen derechos de autor. Y así lo ha entendido también el juzgado número 22 de Barcelona, que recientemente condenó a Traxdata a abonar estas cantidades.¿Para qué se utilizan los CD-R?Los discos vírgenes informáticos no sólo sirven para la grabación de música. Resultan un soporte muy adecuado para archivar programas informáticos, fotografías o documentos del entorno Office, por señalar las opciones más frecuentes.Sucede lo mismo en el caso de las cintas de audio. Además de música, también pueden registrarse conferencias o ruedas de prensa, por ejemplo. Y otro tanto con las cintas de VHS: no sólo sirven para guardar películas o cortometrajes, sino también grabaciones caseras, como una celebración familiar.La clave radica en determinar el uso mayoritario que se le da a cada soporte. La SGAE ha encargado durante tres años consecutivos a la firma internacional Millward Brown/Alef un estudio sobre Actitudes hacia el CD-Rom grabable, con el que se pretende conocer la utilidad que se le da a estos discos; el tamaño de la última muestra, realizada durante noviembre de 2001, se cifra en 3.000 entrevistas realizadas aleatoriamente a individuos de 15 años o más, residentes en toda la península e islas Baleares.El más reciente informe, fechado en noviembre de 2001, extrae conclusiones rotundas. El porcentaje de discos empleados para la grabación de música es del 76,88%. Se trata de un registro notablemente superior al del estudio correspondiente al del ejercicio anterior, el año 2000, que reflejaba un 70,73% [Gráfico 4]El estudio también confirma que las ventas de CD-R se han disparado a un ritmo muy superior al del parque de ordenadores en España. Es decir, muchos compradores de CD-R ni siquiera tienen ordenador en casa, así que difícilmente van a estar interesados en grabar archivos o programas informáticos; una vez más, hay que recordar el hecho contrastado de que en el CD "data" o "informático" se puede grabar música.En concreto, y siempre según el informe de Millward Brown / Alef, en 1999 había un 30% de españoles con ordenador, porcentaje que se incrementa hasta el 31,4% en 2000 y el 40,3% en 2001. Es decir, una subida del 37,3% en dos años [Gráfico 5]. Paralelamente, en 1999 se vendieron 16,3 millones de discos vírgenes para utilizar en el hogar, una cifra que sube a 47 millones en 2000 y a 67 millones en 2001.La presencia de grabadoras de compactos en los hogares españoles también se ha disparado. Si sólo el 2,3% de familias disponían de este complemento en 1999, los índices se han elevado al 3,8% en 2000 y al 15% en 2001.¿Adónde va el dinero de la copia privada?En lo que se refiere a la música, las cantidades obtenidas de la copia privada se reparten entre autores, intérpretes y productores a través de sus sociedades representativas. La distribución se realiza de la siguiente manera: Sociedad General de Autores y Editores (SGAE): 50%; Sociedad de Artistas, Intérpretes y/o Ejecutantes (AIE): 25%; Asociación Fonográfica y Videográfica Española (Afyve): 25%.Es muy importante resaltar que no todo el dinero de la copia privada se reparte entre los socios de estas tres entidades. Un 20% del total se destina a actividades promocionales y asistenciales en beneficio del mundo de la cultura. En concreto, la SGAE canaliza este esfuerzo a través de la Fundación Autor y de la Mutualidad de Autores y Editores.La Fundación Autor ejecutó a lo largo del ejercicio pasado un total de 752 programas de colaboración para con los autores, desde la presencia en el Midem de Cannes o el PopKomm de Colonia a los ciclos de cine español en Los Angeles y Nueva York, los Premios de la Música y los Max de las Artes Escénicas, los ciclos de Lecturas Dramatizadas, estudios económicos sobre el mercado cultural español e iberoamericano, lanzamientos discográficos, libros especializados y un largo etcétera.Por su parte, la Mutualidad de Autores y Editores tramitó en 2001 un total de 102 solicitudes de ayuda a socios en situación desfavorecida. Esta labor solidaria y asistencial se tradujo en un esfuerzo económico de casi 250.000 euros."La negativa de los fabricantes y distribuidores de CD-R a respetar los derechos de propiedad intelectual supone una grave traba para el desarrollo de estas políticas complementarias por parte de la SGAE", explicó Francisco Galindo. Y abundó: "Es insólito que el sector informático se valga de la música para incrementar exponencialmente su volumen de negocio, pero se resista a compensar con un solo céntimo a quienes hacen posible esa situación: los autores, intérpretes y productores musicales".
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