La música es una de las artes que mantiene una relación más intensa con el tiempo, que lo habita y lo desvela en más alto grado. Numerosas son las partituras contemporáneas que hacen del tiempo materia prima habitada: ya las del último Feldman (paradigmáticas), ya las del Nono en torno a Prometeo (1981-85), como el Reich de Music for 18 Musicians (1974-76), el Oberhausen del densísimo cuarteto Zerstörung des Zimmers/der Zeit (1999), y un tan largo como proteico etcétera.
Entre los más reputados escultores del tiempo musical (valga una expresión vendimiada al cinematógrafo, acuñada por un no menor cincelador de esta materia, como Andréi Tarkovski), está el compositor norteamericano John Cage (Los Angeles, 1912 - Nueva York, 1992); de un modo muy especial, las cuarenta y ocho partituras conocidas como Number Pieces, compuestas en el último…
Comentarios