Seguramente la peor y más inútil de las últimas reposiciones de la formidable obra en este Teatro. Es cierto que hubo dos cancelaciones (Alexsandr Antonenko y Carmen Giannattasio, debidamente anunciadas) y una tercera (Stuart Neil, el ‘otro’ Otello) de la que sólo se supo que desapareció el nombre y fue sustituído por una función por otro. Si es difícil encontrar sustituto para Desdémona, no digamos para el Moro. No podré ver a Carl Tanner por razones de fechas, pero sí he visto nuevamente a Cura (que también cantará el papel en Salzburgo en sustitución de Botha). Es un papel tan difícil que hay pocos reemplazos posibles. Ahora bien, esta vez la decisión no fue feliz.
Nunca me ha interesado Cura por sus lagunas técnicas, su actuación siempre excitada y superficial, su canto o desganado o monótono. Ya me ocurrió en una de sus primeras…
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