Tiene el compacto que nos ocupa un aire de viejas reminiscencias. De entrada, el primer corte, Raga Bhupai Todi-Tala Ardha Jaital, una raga de mañana, basada en una escala pentatónica, que representa las sensaciones de tristeza, aporta el recuerdo de las primeras percepciones que, al final de los años sesenta, tuvimos los jóvenes occidentales de la música de un entonces desconocido Ravi Shankar. Sensaciones tales como la de un leve y confuso despertar en un ámbito desconocido que no reconocemos como lugar de inicio de nuestro sueño.Era el despertar a una música que se venía a unir, en un totum-revolutum, al confuso descubrimiento, la intuición, más bien, de que había algo diferente más allá de nuestras fronteras. Fronteras éstas que eran de todo tipo, físicas y políticas, pero muy especialmente mentales -más incluso que culturales-, como…
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