Me repito en aspectos formales de las ediciones anteriores: “El concierto final en el que el jurado en pleno repartió, luego de la pausa, todos los premios (oficiales, especiales y extraordinarios) que ustedes habrán visto en nota aparte, contó con ocho cantantes en total acompañados por la orquesta del Teatro” (aquí me detengo para decir que uno puede entender todo, las prisas y el cansancio de una preparación en un día, pero los gruesos errores en los autores rusos, los momentos bandísticos -nada tengo contra una banda, pero una orquesta no debería sonar como banda- al final del monólogo de Ford o en el acompañamiento de ‘Me llaman la primorosa’- y el atentado contra el inicio del cantable de ‘O mio Fernando’ carecen de atenuante alguno. Si se agrega que la lectura fue siempre idéntica, fuera quien fuere el autor, la época, el estilo,…
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