Se trata de un redescubrimiento cuyo mérito (y el de la versión revisada) hay que atribuir a Jacobs. El libreto es fantástico y la música muy buena. Toda una ironía esta feroz crítica del ensayo y estreno (fracasado) de una ópera seria, que pone en solfa a autores, intérpretes, escenógrafos, empresarios y madres de las divas, compuesto por un famoso (en su época) compositor de óperas serias, pero también bufas. Tal vez resulte hoy algo largo (con dos intervalos, durante los cuales casi nadie cogió la puerta, y el tiempo no era muy clemente, la duración fue de cuatro horas y diez minutos), pero el público aplaudió complacido.
Y eso que el lugar mientras duran los trabajos de mejora de La Monnaie no es ni muy acogedor, ni acústicamente una maravilla. Tiene en cambio las graderías y el escenario circular, entre anfiteatro grecorromano (pero…
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