La frase fue la de una pareja que salía del concierto a pocos pasos y puede describir bien la impresión del concierto.Arrasó. Hacía tiempo que no veía tan lleno un teatro para un concierto de canto y piano. Eso es ya en sí mismo un logro. Después está el glamour, los dos impresionantes vestidos, la imagen de una gran dama del canto. Una diva como se debe, vamos: como las de antes, pero actualizada y ‘democratizada’, con un poder de comunicación y seducción fabulosos; no en vano ha nacido en los Estados Unidos.
Seis bises, palmas, olés. Lo más importante, la presencia de jóvenes, mucho de los cuales iban a su primer concierto, y algunos, estudiantes de canto, todavía deslumbrados por lo que habían descubierto en la masterclass del día anterior. Lo menos, aquellos que, aunque hacen excepciones por cuerda (tenoril en general) y nacionalidad,…
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