Obituario

I'm not a woman, I'm not a man, I am something that you'll never understand

Sara Arenillas Meléndez
I'm not a woman, I'm not a man, I am something that you'll never understand

Apenas varios meses después del fallecimiento de David Bowie, el mundo del pop hubo de vestirse otra vez de luto para rendir homenaje a uno de sus iconos más carismáticos y heterodoxos: Prince. Hijo del pianista John L. Nelson, Prince fue un niño prodigio que firmó su primer contrato discográfico a los diecisiete años y lanzó su primer disco a los diecinueve1. A pesar de pertenecer a la industria del pop, Prince luchó a lo largo de toda su carrera por mantener su condición y su status de músico, construyéndose un halo de autenticidad difícil de emular. De forma similar a Madonna, dirigió personalmente todos los aspectos de su trabajo: componía y arreglaba sus canciones, tocaba gran variedad de instrumentos y se implicaba en la grabación de sus videoclips y películas. Asimismo, exigía a los que le rodeaban la misma profesionalidad musical…

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Notas

For You (Warner Bros. Records: 1978).

“`Real musicians, play real music´”. Stan Hawkins and Sarah Niblock, Prince: The Making of a Pop Music Phenomenon (Farnham: Ashgate, 2012), p. 19.

A éste respecto pueden consultarse publicaciones como Sexing the Groove: Popular Music and Gender, editado por Sheila Whiteley (London: Routledge, 1997) o The Sex Revolts: Gender, Rebellion, and Rock ‘N’ Roll de Simon Reynolds y Joy Press, (Cambridge: Hardvard University Press, 1995).

Las características musicales de la producción de Prince han sido estudiadas por autores como Anne Danielsen en ‘His Name Was Prince: A Study of Diamonds and Pearls’ [Popular Music, 16.3 (1997), 275–91] , o Stan Hawkins en ‘Prince: Harmonic Analysis of `Anna Stesia´’ [Popular Music, 11.3 (1992), 325–35], así como su discurso de género en ‘Prince as Queer Poststructuralist’ de Robert Walser [Popular Music and Society, 18.2 (1994), 79–89].

“…it was his heterosexually-charged yet excessively feminized and dandy appearance and gestures that allowed his female fans to simultaneously desire him and identify with him”. Stan Hawkins and Sarah Niblock, Prince: The Making of a Pop Music Phenomenon (Farnham: Ashgate, 2012), p. 25.

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