Con respecto al recital anterior, hace tres años, con orquesta de cámara y arias del barroco, este ofreció mucho menos interés, y sobre todo por la no siempre adecuada actuación del acompañante, por no hablar de sus disparatados arreglos de las arias antiguas de compositores italianos en la segunda parte del programa. Lamentablemente, la mezzo las introdujo, como el resto pero más aún, con su proverbial simpatía y autenticidad destinadas en particular a los estudiantes de canto. Si su intención era, como dijo, la de volverles a hacer queribles estas páginas de los principios del estudio, tan arduo, y mantener intacto el poder de la música, la ejemplificación no fue acertada: para convertirlos en tímidas y caricaturescas imitaciones de pop y jazz (los finales de cada canción fueron especialmente demenciales) más habría valido, como hizo…
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