¿Teatro? ¿Ópera? ¿Ballet? Ni Stefano Poda, ni los espectadores pudieron definirlo. Pero, mientras el creador utilizó mil metáforas para hacerlo y lo llamó indistintamente: "inventario mitológico de visiones literario-musicales", "viaje musical en el recuerdo" y "teorema de metáforas escénicas", el público, en general, no se hizo tantas bolas: "disfruté muchas cosas pero, la verdad, no entendí nada", manifestó, el viernes en noche, Jorge Alfaro.Es cierto que Alfaro no es un especialista y que asistió al Teatro Nacional atraído por la inversión de ¢16 millones que sustentó al espectáculo. Sin embargo, Jaime Hernández, director de la Compañía Nacional de Teatro, coincidió con la opinión de ese joven. "Del texto no entendí nada, pero a Ana Istarú y a Gerardo Arce me encanta verlos. Claro, que me gustarían aunque me hablaran en libanés. Lo…
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