¡De vuelta en el Metropol! A pesar de estar a cuatro cuadras de la Cancillería y el Bunker, sólo la entrada y los foyer del legendario teatro berlinés de la Behrenstrasse fueron destruidos por el bombardeo anglo-americano y la artillería soviética. La atractiva sala de decoración neo-barroca se salvó y gracias a ello, Walter Felsenstein y su Komische Oper pudieron instalarse allí en 1947. Años después, uno salía doblando a la derecha y se topaba con un muro. Pero valía la pena ir, aunque hubiera que dejar el hotel del sector oeste tres horas antes por si los guardias lo hacían a uno esperar. Luego de la función había que volver a pasar corriendo antes de la medianoche…¿o era a las once de la noche? No me acuerdo bien. De cualquier manera, todo este esfuerzo valía la pena porque la Komische Oper ya era entonces un verdadero templo de…
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