Fuego, oscuridad y sangre son, en opinión del regisseur David Bösch los componentes dramáticos esenciales de Il Trovatore. Y haciéndose eco de esta opinión el programa de mano incluye sesudos artículos. Uno sobre el fuego está ilustrado por la autoinmolación de la peli Nostalgia, la quema del gran muñeco de la de El hombre de mimbre y una fogata en el basural de Casilino, cerca de Roma. Y como Manrico va a la guerra contra un déspota, no faltan fotos como la de Ralph Fiennes en Coriolano, y las tropas patrullando el lado serbio de Vlasenica, con una anciana desdentada, supuestamente para que el público haga la “asociación” con Azucena.
Fue agobiado por semejante erudición me que me senté a ver el Trovatore 327 de la ROH, no sin acordarme que Herbert von Karajan decía que el Trovatore es como una buena hamburguesa. Ello siempre y cuando se…
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