Tal vez estén ustedes leyendo al único crítico que de las varias versiones de ésta, la más revisada ópera de Verdi, prefiere la italiana de Milán. Mis razones: la música pide un fraseo canoro italiano, no sólo para redondear la expresión de grandes arias como 'Tu che le vanità' sino en momentos donde la partitura y el texto deben ir bien amalgamados para intensificar el drama teatral. Compárese por ejemplo la furia a punto de explotar de Felipe II en su advertencia a Isabel, en francés: “Vous me parlez avec hardiesse! Vous ne m'avez connu qu'en des jours de faiblesse.” Oh là là! ¡qué rima consonante más estúpida: “hardiesse” rimando con “faiblesse.” En cambio en italiano: “Ardita troppo, voi favellate! Me debole credete e sfidarmi sembrate.” Y la version francesa no contiene el esencial desafío de Posa a Felipe: “Orrenda, orrenda pace!…
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