La trigésimo sexta edición del Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba se ha caracterizado por un aumento de la oferta concertística, después de varios años de evidente repliegue presupuestario (por otra parte, sabiamente administrado pues nunca se perdieron esencias ni peligró el futuro del festival en ningún sentido) al mismo tiempo que un incremento considerable del número de espectadores. Si, al menos en el apartado estrictamente clásico, se ha pasado de cuatro a ocho conciertos con respecto a la edición anterior (diez si consideramos la fusión estilística de los protagonizados por Muthspiel-Girgoryan-Towner y Yamandú Costa), la respuesta del público ha aumentado casi un 10% considerada en términos globales, según datos ofrecidos por la organización.
Al igual que los tradicionales cursos formativos y masterclasses ofrecidos…
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