Este año en Peralada, coincidiendo con los treinta años de actividad, ha habido más de todo, incluso en la lírica. Sólo he podido asistir a tres de los “clásicos”, el primero de los cuales fue éste que nos ocupa. Presentado como el debut de un tenor heroico, fue en realidad, y pese a los diferentes tamaños de letras, uno de él y su esposa (una fórmula que tiene cada vez más adeptos, al menos en artistas y direcciones de los teatros). Fue uno de los más cortos que recuerde ya que descontando la innecesaria pausa duró poco más de una hora. No sería el dato importante si el nivel hubiera sido alto.
Lo mejor fue el comienzo con los Cuatro himnos para tenor de Vaughan Williams, escasamente escuchados, arduos y algo académicos pero interesantes, y donde Hymel dio lo mejor de sí en canto, técnica, estilo y expresividad aunque con la partitura…
Comentarios