Nunca había escuchado hasta ahora al contratenor catalán, del que muchos me habían hablado –como mínimo- muy bien. No sé si no se encontraba en su día (o noche), aunque no lo parecía porque se lo veía pletórico. En cuanto a lo que yo oí, tan pletórico no me resultó.
La voz no es ni bella, ni grande, ni extensa, carece de grave, tiene agudo (pero en ningún momento se aventuró en zonas peligrosas), aunque lo peor es que prácticamente no hay timbre; suena, pero sin color, permanentemente opaco salvo fugaces destellos, muy metálicos, en el agudo. Lo más raro es que apenas entendí palabra, y que el programa (arias que reflejan las distintas versiones, visiones y facetas de Alejandro Magno en el barroco) fue interesante sí por las obras y fragmentos propuestos, pero no por los resultados. Con los consabidos fragmentos orquestales, casi nunca…
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