Como los buenos vinos, Zubin Mehta parece haber ascendido otro escalón más en su nivel directorial ahora que acaba de cumplir 80 años de edad. Lo he visto innumerables veces en su dilatada carrera pero no presenciaba un concierto suyo desde 2010, cuando estuvo aquí con la Filarmónica de Munich y debo reconocer que cada vez me interesa más su concepción musical de las partituras que aborda; si bien es cierto que siempre se lo pudo ubicar entre las grandes batutas del presente, con el paso del tiempo ha sublimado su visión artística, obteniendo ahora resultados inmejorables.
Colabora sin duda con estos propósitos la dilatada relación entre Mehta y la Filarmónica de Israel, una orquesta que muestra una notoria afinidad con el músico indio y parece conocerlo tan bien como para responder con presteza y unanimidad a las más escuetas…
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