En el Colón, el concierto que significó la despedida de Mehta y la Filarmónica de Israel consistió en una única obra, la monumental Sinfonía Nº 3 en re menor, la más dilatada tanto de las compuestas por Gustav Mahler como del repertorio sinfónico tradicional. Una partitura que, por la complejidad de sus requerimientos, no entra habitualmente en los programas de las orquestas en gira y que aquí se hizo posible gracias a la colaboración de dos grupos vocales del propio teatro: las voces femeninas de su Coro Estable, preparadas por Miguel Martínez (que antes de dirigir éste comandaba el coro del Teatro Argentino de La Plata, precisamente) y el Coro de Niños, del que se encarga César Bustamante; dos conjuntos que cumplieron a entera satisfacción con la tarea encomendada.
Un inmenso fresco de la naturaleza, la sinfonía mahleriana presenta…
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