Àlex Ollé ve a Norma como un ser humano a la vez corajudo y vulnerable, atrapado en una sociedad religiosa fundamentalista, ¡pero de las nuestras! El cuadro escénico preparado por Alfonso Flores para la selva de Irminsul es un bosque enmarcado con dos enormes árboles de los cuales, en vez de hojas, brota una miríada de crucifijos. Al centro vemos una nave de iglesia con escaños para curas, y miembros de una orden de caballeros, algunos con capuchas estilo Semana Santa en Sevilla (o Ku Kux Klan, como prefieran). Todos ellos aguardan la llegada de Norma, que entra bajo palio y comienza a cantar su “Casta Diva” desde un púlpito de estructura metálica, mientras de la parte superior desciende un gigantesco botafumeiro. Estando en platea, y mas bien adelante, llegué a temer que, como en Santiago, los acólitos se entusiasmaran hasta el punto…
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