La actual Facultad de Bellas Artes de Pontevedra ocupa lo que otrora fue cuartel militar de San Fernando; es decir, una muy simbólica transición de las pistolas a los pinceles: esas brochas tantas veces esgrimidas como armas defensivas desde el arte, ya fueran las empuñadas por Goya, por Picasso, por Dubuffet, o por tantos otros en tan diversos contextos... No faltan motivos, en la segunda década del siglo XXI, para defendernos de una realidad que, si bien no estrictamente belicosa en lo militar, sí presenta en nuestro territorio ámbitos en los que luchar para ganar cotas en lo que uno cree defensa de la Humanidad (con mayúscula) frente a esa suerte de sujeto-cliente al que nos quiere reducir el virulento flanco conformado por los medios de (in)comunicación, la política (en su mayor parte, sea a 'izquierdas' o a derechas) y el mercado...
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