Que el jazz atrae no cabe ninguna duda. Hoy fue a sala llena, desbordante, tremendamente participativa; con un detalle, muchos oyentes que no suelen asistir a los ya tradicionales conciertos de la orquesta local. En otras palabras estaban atraídos por los pentagramas de la música norteamericana.
Al inicio fueron dos grupos de breves pasajes de temas que hoy ya se consideran clásicos del jazz: Según pasan los años (recuérdese la película Casablanca), Nebuloso, esa maravilla de Luna Azul. Luego llegaron Serenata a la luz de la luna (cortina que solía usar la orquesta de Glenn Miller en sus presentaciones), Extraños en la noche (famoso tema de la orquesta del alemán Bert Kaempfert), el inolvidable Saint Louis Blues de W.C.Handy, y la elegancia de Té para Dos (Youmans y otros). Los agradables arreglos para grupo de cámara le pertenecen al…
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