Discos

Dramática Netrebko

Raúl González Arévalo
viernes, 2 de diciembre de 2016
Anna Netrebko: Verismo. Arias de Cilea (Adriana Lecouvreur), Giordano (Andrea Chénier), Puccini (Madama Butterfly, Tosca, Turandot, Manon Lescaut), Leoncavallo (I pagliacci), Catalani (La Wally), Boito (Mefistofele), Ponchielli (La gioconda). Anna Netrebko, soprano. Yusif Eyvazov, tenor. Coro e Orchestra dell’Accademia Nazionale di Santa Cecilia. Antonio Pappano, director. Un CD (DDD) de 72 minutos de duración. Grabado en el Auditorium Parco della Musica de Roma, Italia, en julio y octubre de 2015, y junio de 2016. Deutsche Grammophon 479 5013. Distribuidor en España: Universal
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El cambio de repertorio de Anna Netrebko desde papeles lírico-ligeros o líricos hacia otros más pesados, spinto, está culminando, y ha entrado en su última fase precisamente con este álbum. Atrás quedan La traviata, La bohème y Las bodas de Fígaro, que consagraron su estatus de estrella internacional en Salzburgo (ver crítica), pero también los personajes de soprano lírica (o dramática) de agilidad, en especial sus Donizetti: Adina, Norina, Lucia y Anna Bolena. Llegó Verdi, con una Giovanna d’Arco interesante, y sobre todo una Leonora del Trovatore memorable. Y por último, Lady Macbeth, su papel más arriesgado hasta la fecha, donde se ponían de manifiesto tanto el poderío dramático como los límites de su instrumento en este repertorio. Y ahora presenta un nuevo recital consagrado al repertorio verista más conocido. 

En los últimos tiempos la soprano rusa parece haber apresurado su acercamiento a los papeles más pesados. Debería tener cuidado, porque si en un plazo relativamente corto renuncia definitivamente a Norma y el bel canto podría no tener ocasión de volver atrás si la jugada no sale redonda. Este nuevo álbum es buena muestra de ello: una cosa es cantar arias sueltas y grabarlas en estudio, otra muy diferente abordar papeles íntegros en el escenario. Afortunadamente ha declarado que no piensa encarnar ni a la japonesita Cio-cio-san ni a la cantante romana Floria Tosca. Ni tampoco a la princesa de hielo. Por el contrario, sería una Liù ideal, aunque vistas sus ambiciones dramáticas probablemente no le interese tanto. Por lo pronto se conforma con Manon Lescaut, de la que ofrece “In quelle trine morbide” y el acto IV completo, avance de la grabación integral que Deutsche Grammophon ya anuncia para diciembre. 

¿Cómo es el Puccini de la Netrebko? Una maravilla. La luminosidad del instrumento, la calidez del timbre, la firmeza de los agudos, la consistencia cada vez mayor de los graves, y un instinto dramático-teatral fuera de lo común la convierten en una intérprete ideal para Manon. “Sola, perduta, abbandonata” es uno de los puntos fuertes de la grabación. La rusa promete otra grabación referencial y emociones fuertes, a la altura de una Scotto o una Freni. 

¿Y el resto? Convence también con “In questa reggia”, donde supera ampliamente los medios líricos de Katia Ricciarelli, que naufragó en la empresa de abordarla completa, pero también las grabaciones aisladas de Renata Tebaldi al final de su carrera, o de la llorada Daniela Dessì. Aunque uno entiende que la rechace, como en su día hizo Mirella Freni con Herbert von Karajan. Y hace bien. Por el contrario, “Vissi d’arte”, “Signore, ascolta!” y “Un bel dì vedremo” parecen interesarle menos, y aunque están bien interpretadas, carecen de la pasión que imprime a las otras heroínas interpretadas. Lo mejor de la Netrebko sale a relucir en los momentos más dramáticos, como “Tu che di gel sei cinta”. 

El resto de arias siguen exactamente la misma tónica que con Puccini. La rusa pone toda la carne en el asador con Giordano (“La mamma morta”) y Ponchielli (“Suicidio! In questi fieri momenti”), y se conforma con lucir un timbre privilegiado en el culmen de su madurez vocal y artística con Cilea (“Io son l’umile ancella”) y Boito (“L’altra notte in fondo al mare”, otro papel que le iría bien). A medio camino queda el dramatismo de Catalani (“Ebben? Ne andrò lontana”). Lo menos conseguido es Leoncavallo (“Qual fiamma... Stridono lassù”), donde se aleja del belcantismo del aria para ofrecer una interpretación más pesada de lo que sus medios le habrían permitido poco tiempo antes. 

Los tres bonus incluidos en el DVD grabado en marzo de este año en Tokyo con las arias de Adriana Lecouvreur, Butterfly y Chénier no añaden nada, salvo el visionado. 

La Netrebko no está sola. La acompaña en primer lugar su segundo marido, el tenor ruso Yusif Eyvazov, brevemente como Calaf y más presente como Des Grieux. Sin encontrarse a la altura excepcional de su consorte, tampoco desluce en particular. Otra cosa será la grabación íntegra. Y ahí se verá también si Marco Armiliato logra sacar de él lo que ha conseguido Antonio Pappano. El italo-británico es ya toda una institución en este repertorio, como la orquesta de Santa Cecilia, y la sabiduría estilística, musical y teatral de ambos salen a relucir de nuevo, como ya ha hecho en repetidas ocasiones con Jonas Kaufmann (ver crítica). No quiero imaginar lo que sería grabar los tres juntos... 

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