Que las cuerdas de la Sinfónica de Euskadi son probablemente su sección más destacada es un lugar común, probablemente fundamentado, cuando se habla de esta formación vasca, y Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis es una obra para cuerda muy adecuada para sopesar cuánto de verdad encierra esa aseveración. El rendimiento de las cuerdas de la OSE fue excelente, especialmente el del cuarteto, con un viola de enorme vuelo y densidad, y si la versión no deslumbró fue probablemente porque el maestro Ari Rasilainen mantuvo algunas cautelas. Creo que hizo bien. Esta Fantasía puede restar con facilidad más de lo que suma con dificultad, y darla bien ya merece respeto. Rasilainen fue sobrio, y se dedicó a elaborar un sonido eficaz y sólido que evitó por igual el dramatismo al que tanto se aviene la obra y el recreo en su mera belleza…
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