Que Anna Bolena es una joya del repertorio donizettiano es un hecho indiscutible, por lo que no nos sorprende que el público asistente al estreno de esta ópera en el Teatro de la Maestranza vibrara como lo hizo durante toda la obra. A la genialidad de la partitura, y esto ayudó sin lugar a dudas, se sumó la implicación y calidad de unas voces que se eligieron con esmero y que en su mayoría cumplían con las exigencias musicales, siendo capaces de alzar la temperatura de la sala hasta niveles poco frecuentes.
Desde la primera vez que encarnó en papel, aún integrante de la Academy of Vocal Arts de Philadelphia, Angela Meade se antojó ideal para un rol que demanda dominio del canto ligado, flexibilidad y una sólida -en su caso casi infranqueable- línea de canto. El bagaje a sus espaldas de no pocas heroínas del bergamasco o de Bellini ayuda,…
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