Uno de los innumerables encantos de la música antigua radica en la novedad. Miles y miles de partituras aguardan en las bibliotecas de toda Europa a que alguien las rescate del olvido y las devuelva a la vida. Cada día se redescubren obras nuevas, alguna de una belleza tan sobrecogedora que hace aún más incomprensible su lamentable postergación. El entusiasmo juvenil y contagioso con que trabajan muchos de los grupos especializados en el repertorio de los siglos XVII y XVIII sigue dando sus frutos y en apenas dos semanas hemos asistido en España a dos estrenos mundiales: una ópera de José de Nebra que se hallaba extraviada y un oratorio de Alessandro Scarlatti que probablemente ni siquiera se llegó a interpretar en vida del genial músico palermitano. Un grupo español y otro con estrechos vínculos españoles han sido los encargados de…
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