¿Qué hace esta monísima Renée Fleming en vestido de fiesta y abrigo de pieles negro … en una casa de putas? La respuesta la da el barítono disfrazado de Madama, al anunciarla como “Ihre hochfürstliche Gnaden, die Frau Fürstin Feldmarschall.” Acto seguido nuestra Mariscala se enfrenta con un Octavian aún semidisfrazado de Marlene Dietrich. ¡Pensar que sólo minutos antes este segundo travesti había transformado a la normalmente tímida Mariandl en una vedette empeñada en hacerle una fellatio al Barón Ochs!
Al reemplazar la taberna del Prater con el gran salón de un prostíbulo la nueva producción del Caballero de la Rosa de Robert Carsen patina ramplonamente en una pantomima erótica pueril. Y también deshilvana la narrativa dramático musical: al negarse a tomar el vino que le ofrece su seductor, el Octavian travestido por von Hofmannsthal…
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