Fue un acto algo más breve que otras veces, quizá por ser, en algunos casos, de covers. El teniente de alcalde Jaume Collboni, encargado del área de cultura del Ajuntament, no pudo asistir a último momento y fue sustituído por Xavier Marcé, su asesor, quien estuvo muy correcto y parco en las presentaciones.
También el pregón resultó una sustitución: debía ser el nuevo presidente de la Fundació del Gran Teatre del Liceu, pero no pudo ser, y en su lugar se encargó el director del Teatro, Roger Guasch. Fue breve, medido y justo: insistió en que nunca se lo había planteado y que sólo cedió ante los argumentos de Miguel Lerín (hoy alma mater del certamen). Destacó que siempre se requiere un pequeño acto de inconsciencia para atreverse a algunas cosas, y también buena suerte, que se consigue con trabajo, tesón, estudio, humildad, y honestidad,…
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