La clausura de la última edición de Ultraschall convocó –por segunda vez, junto con la apertura– a una orquesta berlinesa para ofrecer un programa sinfónico. Bajo las órdenes de Dennis Russell Davies, acometieron en la primera parte la interpretación de una reciente sinfonía de Heinz Winbeck. El subtítulo de la obra, “con motivos en particular del Final de la IX Sinfonía de Anton Bruckner” no dejaba lugar a dudas: nos encontramos ante un megalómano que en pleno siglo XXI, a tenor de su música, no sólo parece aspirar a ser Bruckner hoy en día, sino también Wagner y Beethoven al mismo tiempo. Cincuenta y cinco minutos de orquestación inspirada mayormente en estos autores, y en un estilo tardo-romántico, dieron fe de esta voluntad, que no éxito. En efecto, los pasajes más masivos, con la grandiosidad de los metales wagnerianos, sonaban con…
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