La número 7 era la única sinfonía de Mahler que no había interpretado la Sinfónica de Bilbao en su ya larga historia. Venía pues a culminar ese gran ciclo sinfónico, toda una simbólica asignatura pendiente para una formación que en este repertorio ha tenido el privilegio de tener a Juanjo Mena y Günter Neuhold entre sus últimos maestros titulares, y que en la temporada anterior había ofrecido una número 6 excelente de la mano de Giancarlo Guerrero, uno de esos maestros que uno ansía volver a disfrutar y cuya labor en Nashville atrae la atención.
Eliahu Inbal en el podio era una elección segura. Conoce la obra de Mahler hasta la extenuación y tiene oficio para lograr que una buena orquesta con margen de progreso, como la BOS, se muestre en la calidad que podría tener si recorriera ese margen -y lo consolidara-. Esta orquesta vasca respira…
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