Con este disco me sucedió una cosa muy curiosa, cuando lo desprecinté no reparé en la peculiar plantilla de la orquesta de cámara Claroscuros. Vi en la caja que interpretaban Impresión nocturna (París, 1937) de Andrés Gaos, una obra para orquesta de cuerdas estríctamente contemporánea del Adagio for strings de Barber, com la cual está emparentada estéticamente. Decidí comenzar la audición por Gaos y en un primer momento creí que se trataba de un gran harmonium de concierto. A causa de la sorpresa, tardé unos compases en comprender que lo que estaba escuchando era un espléndido conjunto de acordeones que tocaban un arreglo realizado con conocimiento, talento, gusto y sentido común por Ángel Huidobro. La única pega es que Huidobro no basó su arreglo en la bella obra original de Gaos sino en una versión espúrea que, lamentablemente, ha…
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