En alguna época de la vida de la orquesta local, el repertorio anual contenía obras para mostrar el nivel del integrante principal de alguna cuerda o sección del organismo. Se trata de un momento en que el oyente tiene la oportunidad de apreciar la condición de ese instrumentista y porqué es el ejecutante principal de su instrumento. Exactamente eso sucedió esta noche con la presentación de Santiago Clemenz, primera flauta de la orquesta sinfónica que no solo justificó el motivo por el cual ocupa ese lugar, sino que además lo hizo con brillantez. Clemenz es un flautista que enorgullece al organismo sinfónico con su habilidad técnica al servicio del arte musical. Agil, no solo se aprecia su status en los momentos de enorme velocidad, sino que la ternura sonora que surge de su instrumento, sus escalas y arpegios,me recordó -oh casualidad-…
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